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martes, 2 de octubre de 2007

La giralda: Mucho más que bohemia y chocolates con churros

En cada bar de Buenos Aires se esconden infinitas historias, y los cafés de la Avenida Corrientes cuentan con detalles especiales y cada uno se caracteriza por distintos motivos.
A unos metros de la calle Uruguay, sobre la Avenida corrientes, se encuentra "La giralda" un café al que el tiempo, su estética y sus clientes le han incluido el adjetivo de "mítico".
Conocido por sus chocolates con churros y por ser lugar de reunión de intelectuales.
Permanece intacto, conserva sus azulejos, las mesitas de mármol y madera, y las luces de neón. A diferencia de otros bares de su estilo, no rompe el olor a nostalgia con una computadora si no que sobre su barra encontramos una caja registradora.

Al consultar al encargado del turno mañana sobre la fecha de su fundación, nos responde que no cuenta con una fecha exacta y toma una pequeña libreta y relata que primero hubo una sastrería de traje a medida. Finalizando la década de 1930 la compra Antonio Garrido, con quien comienza a funcionar el café con el nombre de "La giralda". En el año 1952 es vendida a la familia española Nodrid, sus actuales dueños. Sobre una de sus paredes, se conserva en un cuadro el acta de habilitación con fecha de 1939.
Suele confundirse con su homónimo uruguayo donde se estrenó el -para algunos- himno de los tangos: La Cumparsita.

Cuando preguntamos el por que del nombre del bar inmediatamente nos señala un cuadro, en el que se puede observar la imagen de uno de los edificios más representativos de Sevilla –España- "La giralda", una torre perteneciente a la mezquita mayor, que en su tiempo fue la más alta del mundo y es una verdadera joya del barroco y el gótico.

El responsable del bar nos aclara que en sus mesas mas que intelectuales "se juntaban bohemios, personas que le gustaba la noche que frecuentaban el lugar luego del teatro o de salir a bailar. Era un lugar de Bohemios". Luego aclara "debemos ver que es lo que entendemos por intelectuales, los hombres que lo frecuentaban no hablaban de filosofía, si no de mujeres."

Actualmente sus mesas han cambiado a los intelectuales –como versa el mito- o los bohemios por reuniones de abogados, ya que se encuentran a escasos metros del Colegio Público de Abogados de Capital Federal, de hecho el Juez de la Corte Suprema de Justicia, Eugenio Saforini, se encontraba entre sus clientes.También pueden encontrarse turistas y gente mayor. Sin embargo algunos fines de semana "suelen caer personas que tienen esa característica de bohemios, pero no son gente de la noche".
Como si se tratará de un culto, hay quienes llevan a sus hijos desde pequeños a este café, transmitiéndose el ritual de generación en generación.

Cuando le preguntamos al encargado por los clásicos chocolotes con churros de "La Giralda", cuenta que son famosos porque además de ser uno de los primeros lugares donde se ofreció la combinación, se utilizaba Toddy, "que era un polvo que auspiciaba la serie de Tarzán".

Nuestro entrevistado relata que entre quienes visitaron el bar se encuentran destacados políticos, cantantes, actores y diversas figuras de nuestro país: Jorge Tenembaun, Aldo Monje, Luis Sandrini, uno de los guitarritas de los Redonditos de Ricota, Facundo Cabral, Lolita Torres, Rodrigo, La Mona Jiménez, entre otros.

Para finalizar, el encargado con quien conversamos, y pidió que no revelemos su nombre, lleva tres años trabajando en "La Giralda". Me interesó conocer este dato porque sus respuestas eran concisas y ante alguna duda se fijaba en la libreta que mencioné al comenzar la nota. "Vienen muchos turistas y les interesa conocer la historia del lugar".

Sin duda "La giralda" es un lugar que merece ser visitado, de hecho turistas de todo el mundo se hacen lugar en su estadía para acercarse. Lástima que un lugar "tan nuestro" o "tan porteño" este en manos de extranjeros, que como ha ocurrido con otros emblemáticos cafés han sido cerrados ante actividades más rentables.

1 comentarios:

  • A las 17 de octubre de 2007 a las 9:24 , Blogger Paulina ha dicho...

    Me encantó encontrar este comentario de un lugar al que visité infinidades de veces, con mi pollera larga, con amigos tetreros y pintores, con libros en las mesas y con un café porque no daba para más...no conocíamos la historia, ambámos ese lugar...nunca te sentías solo aunque solo estuviera en tu mesa el cafecito y el libro... Gracias por esta invitación al recuerdo.
    NUBE

     

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