El Buscador Blog

martes, 2 de octubre de 2007

MOMENTO DE DECISIÓN

Hace aproximadamente un año, para un trabajo de la facultad, junto con unas compañeras, entrevisté a un gran Historiador y profesor de Historia, Carlos Boulcorf.

Una de sus respuestas me dejo pensando y siempre que tengo que tomar un decisión la recuerdo
La pregunta que era simple, le pedía que me recomendará tres películas, a lo que su respuesta fue:

-A los chicos que no son precisamente de historia les recomiendo una película que a mi me marco mucho, en mi vida, en lo que es vivir, que es una película de la década del ´70 norteamericana y se llama “Momento de Decisión”,
Eran dos amigas de toda la vida que habían estudiado juntas el ballet y una dejó todo por el ballet y llegó a ser la más grande bailarina; y la otra se enamoró del bailarín, se casó, se embarazó, se puso gorda y culona y dejó el ballet para tener una familia.
Ellas se quieren, se aman y hace 20 años que no se ven. Y un día todo se desencadena, cuando en el pueblo de Estados Unidos que vive la gorda, viene la otra a bailar.
Pero se faltan el respeto porque encontrarse es ver lo que yo no tengo, cada una tiene lo que a la otra renunció, una tiene una familia divina con hijos y la otra lo único que tiene son aplausos y es primera figura.
Las dos.. ven sus carencias, las dos ven lo que fue su elección y las dos ven lo que fue renunciar a algo y les duele saber a lo que renunciaron.
Pero yo creo que la enseñanza de la película es “ojala que sepas elegir, por que permanentemente la vida te pone en dos caminos, agarrar una cosa es dejar otra.”
Esa película me marcó eso, lo que yo agarraba y lo que yo dejaba y la recordé toda la vida.

“OJALÁ QUE SE SEPAN ELEGIR”, y como siempre digo y estoy convencido: “POR ALGO ES”.

La giralda: Mucho más que bohemia y chocolates con churros

En cada bar de Buenos Aires se esconden infinitas historias, y los cafés de la Avenida Corrientes cuentan con detalles especiales y cada uno se caracteriza por distintos motivos.
A unos metros de la calle Uruguay, sobre la Avenida corrientes, se encuentra "La giralda" un café al que el tiempo, su estética y sus clientes le han incluido el adjetivo de "mítico".
Conocido por sus chocolates con churros y por ser lugar de reunión de intelectuales.
Permanece intacto, conserva sus azulejos, las mesitas de mármol y madera, y las luces de neón. A diferencia de otros bares de su estilo, no rompe el olor a nostalgia con una computadora si no que sobre su barra encontramos una caja registradora.

Al consultar al encargado del turno mañana sobre la fecha de su fundación, nos responde que no cuenta con una fecha exacta y toma una pequeña libreta y relata que primero hubo una sastrería de traje a medida. Finalizando la década de 1930 la compra Antonio Garrido, con quien comienza a funcionar el café con el nombre de "La giralda". En el año 1952 es vendida a la familia española Nodrid, sus actuales dueños. Sobre una de sus paredes, se conserva en un cuadro el acta de habilitación con fecha de 1939.
Suele confundirse con su homónimo uruguayo donde se estrenó el -para algunos- himno de los tangos: La Cumparsita.

Cuando preguntamos el por que del nombre del bar inmediatamente nos señala un cuadro, en el que se puede observar la imagen de uno de los edificios más representativos de Sevilla –España- "La giralda", una torre perteneciente a la mezquita mayor, que en su tiempo fue la más alta del mundo y es una verdadera joya del barroco y el gótico.

El responsable del bar nos aclara que en sus mesas mas que intelectuales "se juntaban bohemios, personas que le gustaba la noche que frecuentaban el lugar luego del teatro o de salir a bailar. Era un lugar de Bohemios". Luego aclara "debemos ver que es lo que entendemos por intelectuales, los hombres que lo frecuentaban no hablaban de filosofía, si no de mujeres."

Actualmente sus mesas han cambiado a los intelectuales –como versa el mito- o los bohemios por reuniones de abogados, ya que se encuentran a escasos metros del Colegio Público de Abogados de Capital Federal, de hecho el Juez de la Corte Suprema de Justicia, Eugenio Saforini, se encontraba entre sus clientes.También pueden encontrarse turistas y gente mayor. Sin embargo algunos fines de semana "suelen caer personas que tienen esa característica de bohemios, pero no son gente de la noche".
Como si se tratará de un culto, hay quienes llevan a sus hijos desde pequeños a este café, transmitiéndose el ritual de generación en generación.

Cuando le preguntamos al encargado por los clásicos chocolotes con churros de "La Giralda", cuenta que son famosos porque además de ser uno de los primeros lugares donde se ofreció la combinación, se utilizaba Toddy, "que era un polvo que auspiciaba la serie de Tarzán".

Nuestro entrevistado relata que entre quienes visitaron el bar se encuentran destacados políticos, cantantes, actores y diversas figuras de nuestro país: Jorge Tenembaun, Aldo Monje, Luis Sandrini, uno de los guitarritas de los Redonditos de Ricota, Facundo Cabral, Lolita Torres, Rodrigo, La Mona Jiménez, entre otros.

Para finalizar, el encargado con quien conversamos, y pidió que no revelemos su nombre, lleva tres años trabajando en "La Giralda". Me interesó conocer este dato porque sus respuestas eran concisas y ante alguna duda se fijaba en la libreta que mencioné al comenzar la nota. "Vienen muchos turistas y les interesa conocer la historia del lugar".

Sin duda "La giralda" es un lugar que merece ser visitado, de hecho turistas de todo el mundo se hacen lugar en su estadía para acercarse. Lástima que un lugar "tan nuestro" o "tan porteño" este en manos de extranjeros, que como ha ocurrido con otros emblemáticos cafés han sido cerrados ante actividades más rentables.

Recorrida por el Museo de la Casa Rosada

Desde 1826 hasta 1976 la República Argentina escribió varias páginas doradas de su breve pero rica historia. Rivadavia, Sarmiento, Roca, Irigoyen, Illia, Frondizi y Perón son algunos de los apellidos más representativos de aquél período. Para recordarlos, nada mejor que una visita al epicentro de la actividad política de nuestro país.

Balcarce 50 ha dejado de ser un lugar exclusivo para el Presidente, sus ministros y asesores. Desde hace ya algunos meses, se pueden observar, tras un gran vallado, máquinas, andamios y varios obreros trabajando en la refacción de la Casa Rosada.Dando la vuelta, por la calle Hipólito Irigoyen, el panorama no cambia demasiado. Pero a mitad de cuadra, un letrero invita a cruzarse por entre el vallado. "Museo de la Casa Rosada" reza el cartel, en letras doradas. Tras la puerta, se abre un camino al pasado de nuestra República.

"Las visitas guiadas al Museo del Palacio de Gobierno, están dirigidas a todo tipo de público y se realizan en diversos idiomas", adelanta Andrea Zavirucha, una de las guías del lugar, ubicado en la calle Hipólito Irigoyen 219. Es que con el auge del turismo, la Casa Rosada se ha transformado en una visita obligada para brasileños, uruguayos y europeos.

Recapitulando, cabe decir que el Museo de la Casa Rosada se creó el 27 de mayo de 1957 con el objeto de dar testimonio de la vida y obra de los presidentes argentinos habiendo transcurrido no menos de treinta años de la finalización de sus mandatos.Las colecciones del Museo están constituidas, principalmente, por objetos personales y oficiales pertenecientes a presidentes argentinos –constitucionales o de facto- cuyos mandatos hayan transcurrido hace más de treinta años.

Entre los elementos exhibidos más destacados se encuentran bandas y bastones presidenciales, que representan poder y autoridad. "Uno de los objetos más valiosos es la banda presidencial de la segunda presidencia de Julio Argentino Roca, cuyo sol, escudo nacional y borlas están realizados en hilos de oro, diamantes y esmalte", detalla Andrea; quién además explica que varios de los objetos que se exhiben fueron donados por familiares de los ex presidentes o bien han sido adquiridos por el propio museo en subastas.

Para aquellos que visitan el museo por primera vez, los guías recomiendan comenzar el recorrido bajando al subsuelo –donde otrora funcionaba la aduana-, que es el sector más antiguo de la Casa.

Sucede que, actualmente, dicho sector se encuentra en pleno proceso de remodelación, ya que al ser la zona más baja del lugar, ha sufrido un gran deterioro producto de la humedad y las filtraciones de agua. "Allí, en tiempos de la Colonia, se acopiaba mercadería proveniente del puerto", detalla la guía, esperanzada en que se pueda reabrir esa parte del museo – la más interesante- a fines de este año.

"También esperamos que para fin de año podamos realizar una gran celebración conmemorando el quincuagésimo aniversario del Museo", anhela Andrea, cansada de las obras de remodelación que impiden que se pueda recorrer la totalidad de las salas.

Matías Beloso - Gonzalo Alvarez Varela

“EL AMOR ES MÁS FUERTE”

Cada tanto conocemos una historia o un hecho que nos hace pensar, o reflexionar sobre la vida, el sentido de ésta; y también en los “pequeños grandes momentos” que perdemos preocupándonos por cosas que no tiene sentido. La siguiente es una de esas historias.
Silvia Vicente, es la madre de Lila Galdos, una adolescente que acaba de cumplir 19 años. Cuando Lila era pequeña sufrió graves problemas de salud. Al preguntarle a Silvia, ella pide unos segundos para recordar y comienza a contar lo que sucedió hasta el final, sin que sea necesario hacerle otra pregunta.
-¿ Cuáles eran los problemas de salud que tenía Lila?
-Lila nace un 9 de Noviembre de 1987, notábamos al principio que no engordaba, semanalmente le hacíamos los controles, y su peso en lugar de aumentar, bajaba o se mantenía igual.
Luego de realizarse números estudios y de la consulta a un cardiólogo, le diagnosticaron una insuficiencia cardiaca, tenía el corazón grande; y se planteó la necesidad de viajar a Buenos Aires a una clínica de importancia.
Se le realizan otros estudios, los cuales arrojaron que tenía una cardiopatía congénita, comunicación interventricular múltiples, “una entre los ventrículos y varios agüeritos en la punta del corazón”. Lila tenía dos meses y necesitaba una cirugía pronto.
-Estábamos en el (Sanatorio) Guemes tratándola, ahí la iban a operar y nos informan al otro día a la mañana, que el médico que la iba a operar, especializado en el problema de ella, se había ido a EE.UU. a vivir.
Del “Guemes” pasaron al Sanatorio Mitre, pero el costo de la operación era “elevadísimo”. El mismo equipo médico estaba trabajando en el Hospital Garrahan, a donde se trasladaron, “donde todo era gratuito y la tecnología era la misma, o mejor quizás”. Al año y tres meses fue la primera operación, “tardó 8 horas, fue a corazón abierto, con una bomba extra corpórea que hacía la función de los demás órganos”, “le pusieron un punto entre las aurículas, un parche entre los ventrículos” que permitió que la sangre pura no se mezcle con la impura.
La operación se realizó exitosamente, “salió de esta bárbaro, empezó a aumentar, fue un éxito, los parches se empezaron a hacerse carne”
-Al año surgió otro problema del corazón, que se llama estenosis sub aórtica, con la cual había que volver a operar. Queríamos que la operara el mismo equipo, que no estaba más en el Garrahan, sino en el (Sanatorio) Mitre, donde no cubría IOMA. Gracias a un aporte importante del Coseguro de Policía (el marido de Silvia era miembro de la Policía), más una ayuda del pueblo de (Carlos) Tejedor, que nos ayudo con diferentes eventos que hacían, se realizo la operación.
Lila se operó en el Sanatorio Mitre. Luego de unos días “salió, con todo abierto corriendo a donde estaba Roberto (el padre)”.
En ese momento es cuando Roberto le dice a su esposa, “ahora voy a cumplir con la promesa que le hice a la Virgen, me voy a ir a Lujan a caballo”.
- Llegamos a casa, sacó la vacaciones y emprendieron el viaje, que duro 23 días. Llegaron, agradecieron, compraron la v
irgen y volvieron a caballo hasta Carlos Tejedor.
Se puede creer en Dios o no, se puede creer en la Virgen de Lujan o no, lo cierto es que como dice Tanguito, “EL AMOR, en éste caso de los padres, ES MÁS FUERTE”.

Matías Beloso

La ruptura del murallón

Si a cualquiera de nosotros se nos preguntara qué estábamos haciendo el 11 de Septiembre de 2001, seguramente recordaremos que es lo que hicimos ese día o como fue que nos enteramos del derrumbe de las torres. Ahora, les pregunto a los tejedorenses qué estaban haciendo el 22 de Noviembre de 2001. Salvo algún que otro “sabio memorioso mayor de edad”, ninguno recordará lo que pasó ese día. Si le aclaro que ese día se produjo “la ruptura del murallón”, aseguro que el 90% de las personas que lo vivieron recordará que estaban haciendo ese día y como fue que se enteraron.

A lo largo de la historia, hay hechos que marcan a fuego las ciudades (hubiera quedado lindo que dijera pueblo, pero soy de los que “reniegan” cuando tratan a Carlos Tejedor como un pueblo). La ruptura del murallón es uno de esos hechos.

Es imposible contar la desesperación de saber que Tejedor podía quedar bajo agua. Pero más apasionante es ver ahora, a lo lejos, ese esfuerzo de todos para que esto no suceda. Los que podían llenaban las bolsas de tierra; los que no, se encargaban de buscarlas. Otros llevaban las bolsas al murallón, que eran colocadas en “la ruptura”. Había quienes ayudaban en el cuartel de bomberos, junto con otras actividades que no recuerdo. Y por supuesto (como en todo tiempo y lugar), estaban los que opinaban. Pero lo cierto aquí es que todo el pueblo (no me queda otra que poner esta palabra porque ciudad quedaría demasiado mal) se esforzó para que el agua no avance.

Recuerdo cuando llegó un periodista o fotógrafo y nos dijo a unos jóvenes: “Vengan, así hacen que trabajan”. No olvidaré jamás su rostro cuando vio la multitud de gente llenando bolsas con tierra. Creo que él, al igual que los jóvenes, no tenían idea de lo grave de la situación.

A veces sueño con poder realizar una película contando esto, y me pregunto cómo interpretar la cara de mezcla de desesperación, indignación y esperanza que tenían quienes colocaban las bolsas con tierra y veían que el agua se las llevaba al intentar tapar ese hueco. Sin embargo, la calma llegó cuando dos helicópteros facilitaron la tarea.

No pretendo que se recuerde que en tal fecha cedió el muro de contención por el cual Tejedor podría haber quedado bajo el agua. Sino que se recuerde que el 22 de noviembre de 2001 Carlos Tejedor dejó atrás sus diferencias y que todos tiraron para el mismo lado, logrando que Tejedor se salve.